Lectura, iluminación y espacios agradables
Aprende a jugar con la luz natural y artificial para crear rincones de estudio o lectura verdaderamente confortables en tu hogar.
La influencia de la luz natural
Aprovechar la luz del día es fundamental. Si trabajas o estudias desde un apartamento, ubicar tu escritorio cerca de una ventana permite que tus ojos trabajen con una iluminación más amable que la luz de los bombillos.
Sin embargo, en tardes donde el clima cambia bruscamente (muy común en nuestras ciudades), la luz natural disminuye rápido. Es ahí cuando debemos encender luces de apoyo antes de sentir que estamos forzando la vista en la penumbra.
Iluminación para la lectura nocturna
Leer en la cama o en el sofá por la noche requiere una estrategia diferente. Evita usar únicamente la luz central de la habitación si esta crea sombras sobre tu libro. Tampoco es recomendable leer solo con la luz de tu dispositivo en una habitación completamente a oscuras.
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Lámparas direccionales
Utiliza una lámpara de lectura que enfoque la luz sobre las páginas, asegurándote de que no brille directamente hacia tu rostro.
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Luz cálida vs. fría
Para las horas de la noche, las bombillas de tonos cálidos (amarillentos) suelen resultar más acogedoras y menos estimulantes que las luces blancas y frías típicas de oficinas.
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Postura y sombras
Si eres diestro, intenta que la luz provenga de tu lado izquierdo (y viceversa) para no crear sombras con tu propia mano al pasar las páginas o tomar apuntes.